Los viernes son esos días...
A mí, últimamente, todo me pasa en viernes..., ya hasta me parecen días raros. Un viernes, si no recuerdo mal, se me perdió el imperdible del sombrero y, para colmo, me dejó mi siamesa plantada ante el televisor. He decidido que los viernes puede suceder de todo así que, cuando llega las últimas horas del jueves, entro en pánico.
Un jueves cualquiera de no hace mucho tiempo, mira tú por donde no era viernes, fui testigo de una transformación que me dejó aparcada en la línea de la cordura. Tan grande y enigmático fue ese cambio que, aun a día de hoy (que tampoco es viernes), sigo sin saber como fue posible tamaña variación. Léase que estaba yo buceando en mis propias profundidades vitales cuando irrumpió, así sin notificación previa, el enorme y babeante monstruo de
El viernes de hace tres viernes le hice frente. Otro viernes. Y le planté cara. Le dije, para conmoverle, lo del imperdible del sombrero, el plantón de mi siamesa, no olvidé comentarle el tercer acto imaginario y la sonrisa adulta de mi vecina. También le dije lo del sorbete de limón, lo de la cataplasma del gordo, lo de la gabi de la mom y, sobre todo, los arpegios del concierto que se afinaron al final. Nada. No entraba en razón... Le dije que no quería verle, que no le necesitaba, pero me dijo que la vida era la venganza de
Y es que los viernes son un poco raros, son esos días en los que casi todo puede suceder. El viernes pasado me encontré un beso, no se de quien era pero me gustó y yo le gusté a él. Nos hemos quedado juntos hasta el viernes que viene que, igual, viene con otro beso..., ¡quien sabe! A lo mejor no es un beso sino un recuerdo, una palabra o quizás una sonrisa. Pero eso lo sabré el viernes que viene.
Para tí gordo, te deseo los mejores viernes del mundo.

Aquí nadie que se considere cuerdo tiene cabida, no hay espacio para los sensatos que todo lo saben y todo lo pueden solucionar. Los que vayan de equilibrados, de impenitentes "decentes" y "formales", que se busquen otro lugar. En este pabellón, donde antes había dos locas y ahora solo queda una, solo vale la locura de ver la vida como realmente es, no como nos la cuenta...
Lapatri dijo
Si al final decidimos que los viernes son raros lo que supone que están cargados de traiciones, promesas, besos, caricias, escupitajos, cagadas en deu etc etc en fin....por tanto de emociones y sentimientos a flor de piel......pues hija que TODOS LOS DÍAS SEAN VIERNES porque entonces todos los días estaremos VIVOS.
un besín de tu Mom
1 Abril 2008 | 02:25 PM